El domingo, segundo de abril de
2017, era el comienzo de mi viaje con el primer destino Madrid-Barajas. Después de un vuelo de dos horas de Zurich a
Madrid, pude disfrutar del buen tiempo español por primera vez: Más de 20
grados, cielo azul sin nubes y mucho sol.
Un hombre del transporte me cogió
en el aeropuerto y me llevó al piso de mi familia anfitriona cual estaba cerca
del Estadio Vicente Calderón del Atlético Madrid. Sabía que esa noche habría
venido otra chica italiana con que habría compartido mi habitación para las
próximas dos semanas.
Cuando llegó mi compañera, yo
estaba feliz que ella pareciera tan amable y respetuosa. También conocí a mi
madre anfitriona que estaba muy simpática y abierta y a un chico estadounidense
que vivía en el piso y tenía su propia habitación.
Para mí era una experiencia
interesante conocer a gente desconocida y compartir un piso con ellos.
La próxima mañana mi compañera y
yo fuimos en metro hasta llegar a nuestra escuela de idiomas que se llama EF Madrid. En la escuela conocimos a dos
chicas francesas con quienes pasamos mucho tiempo libre. Aunque ya eran las
ocho de la mañana que significaba el comienzo de las clases, los profesores
estaban en sus oficinas bebiendo café y hablando con sus colegas. Lo primero
que aprendí era el hecho de que los diez
minutos de cortesía fueran una regla bastante real.
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| La escuela EF Madrid |
En consecuencia, la clase empezó
a las 8:10 y aprendimos muchas expresiones coloquiales que no han formado nunca
parte de la educación en el colegio o en la universidad. Por ejemplo: Tener la mosca detrás de la oreja, encontrar
su media naranja o pegarse las
sábanas.
Me gustaba muchísimo que podimos
participar en el curso correspondiente a nuestro nivel del español. Así todos
los participantes de un nivel tenían los mismos problemas lingüísticos y
especialmente intereses similares.
Llené mi tiempo libre con
actividades en el centro de Madrid. La escuela ofreció muchas actividades en
cuales podíamos participar si queríamos: Un tour en bici, una noche de tapas y
sangría, visitar el museo de arte Reina
Sofía y ver el Guernica, visitar el castillo de Manzanares, hacer
senderismo e ir al mirador Faro de
Moncloa.
Un día fui sola a Segovia y podía
decidir sola que quería visitar y ver.
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| En Segovia |
En general, fueron dos semanas
interesantes, divertidas y emocionantes. Siempre tenía el sentimiento de que
todos eran muy amables y sobre todo mi madre anfitriona me trataba como si yo
fuera una de sus hijas. Todavía estamos en contacto.
Lo más importante de mi viaje es
la reflexión en casa: ¿Qué he podido mejorar? ¿Qué he aprendido?
1) Conozco más expresiones
coloquiales y frases hechas típicas.
2) No tengo miedo de hablar con
hablantes nativos españoles.
3) Sé hablar con más seguridad.
4) He conocido a personas amables
con quienes puedo estar en contacto.
5) El tiempo en Madrid puede ser
mucho más agradable que en Alemania.
6) Ya puedes quemarte del sol en
Abril. :)
90 minutos



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