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jueves, 31 de diciembre de 2015

La metrópoli París

Esperando en la estación de París, veía a personas raras que – en muchos casos – sufren destinos graves. Hay personas con maletas, viajeros que regresan a su patria, turistas, trabajadores o pobres que exigen dinero de los viajeros.
Después de los ataques, la seguridad estaba aumentado con el apoyo de la policía. Entrando en una tienda, siempre hay seguratas que controlan los bolsos. Se puede sentir el miedo – naturalmente.
No se puede contar el número de las personas, pero hay 30 vías y se puede imaginar un número de miles de personas. Para mí, el control tiene una importancia grande, porque la seguridad vale más que la esfera privada o la libertad personal. La esfera privada es un argumento interesante, porque en una metrópoli, la gente vive su libertad personal más que en otras ciudades. Muchas veces, ví más que siempre quería ver. Con la mirada a un culo extranjero sin patalones, experiencé más libertad que nunca más en el pasado...
En cada lugar, había reglas como teníamos que comportarnos: Proteger nuestros objetos de valor y no hablar o mirar a personas raras. La diferencia entre una metrópoli y una ciudad como Constanza es como la noche y el día. Es bueno ver a Paris como una ciudad antigua, pero el silencio y la tranquilidad de la patria me gustan mucho más.
Queda una hora esperando en la estación y un montón de gente alrededor. Algunos hablan, otros trabajan y una minoría escribe un texto para su blog. Estamos en un café y la mujer enfrente de mí tiene su móvil en las manos. Es una actividad típica de la generación ‘’nueva’’. Pero – como se puede ver en este caso – los mayores lo hacen también.
A la derecha, hay cuatro personas. La mujer tiene un bebé y los dos séniores están enfadados. Hay un conflicto, pero no puedo comprender el tema; un resto de la esfera privada está mantenido. Las mesas están sucias y nadie las lava.
Una metrópoli – es así.
Ojalá que la hora pase rápidamente.


(45 minutos)

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