Hoy quiero mejorar la estructura de mis declaraciones comunicativas y por eso,
reviso el tema de los conectores y organizadores de la argumentación inventando
una discusión más o menos formal entre esposos.
Marco: ¡Hola, Julia! Ahora estoy en casa. ¿Ya has cocinado algo?
Julia: En primer lugar, son las
diez de la noche. Claro que no he
cocinado nada si tú no estás en casa. Y en
segundo lugar, no soy tú ama de casa. Tienes 32 años y sabes cocinar.
Marco: ¡Tranquila! ¿Qué pasa? Solo quería saber si ya has preparado algo. En relación a eso que has dicho: Sé que
tú no eres la ama de casa. Eres mi media naranja, mi princesa, mi amor...
Julia: Por favor, no saques los pies del plato. Trabajo cuatro días a la
semana y hoy es mi día libre. Solo quiero relajarme y no me importa el hogar. Y encima, puedes preguntar a Marina si
ella quiere cocinar tu plato favorito.
M: ¿Marina?
J: Sí, Marina. Estoy convencida de
que tienes una relación íntima con ella.
M: Julia, por favor. No tengo relación íntima con nadie. Tal como lo veo yo, tú tienes un
problema de celos. Lo cierto es que
no tengo esfera privada en nuestro matrimonio.
J: Ha, esfera privada. ¿Qué quieres hacer? ¿Encontrarte con tus amigos o
con otras mujeres?
M: Yo no lo veo como tú. En mi opinión, tener su esfera privada
significa poseer un móvil protegido. Es
cierto que tú has leído mensajes en mi móvil. ¿O cómo quieres explicar que
conoces a Marina?
J: No la conozco, pero dicen que
tenéis una relación fuerte; una relación no amistosa.
M: ¿De verdad? ¿Admites que has leído mensajes en mi móvil privado? ¡Es una
vergüenza! El día de nuestro matrimonio, juramos fidelidad eterna. La verdad es que yo haría todo para
proteger esa promesa. Nunca te engañé y nunca lo haré en el futuro. ¿Sabes por qué?
Por que te quiero. Te quiero de todo corazón. Y lo único que haces tú es
imputarme una relación íntima con Marina.
J: ¿Pero quién es Marina?
M: Marina es una practicante de cuatro semanas en mi empresa. Es estudiante
en el instituto cerca de la iglesia. ¡Tiene 16 años! Pienso que es importante ayudar a ella a encontrar su camino
laboral. Por eso, tiene mi número de
teléfono y a veces me escribe porque necesita información de la empresa para
terminar su trabajo escrito para la escuela. Por último, siempre puedes preguntarme por mis empleados. No tengo
que disimular nada, pero pienso que
tú no estás interesada en mi trabajo y mi vida.
J: Te preguntaré a condición de que
me des el sentimiento que quieres darme información sobre todo lo que pasa.
M: Sí, claro, ahora es mi culpa. ¿Sabes lo que es el problema en nuestro
matrimonio? No te interesas nunca por mi vida y además, siempre tienes razón. En todo caso, tú tienes razón. Tú
eres la pareja lista, tú eres la única persona en el mundo quien trabaja 40
horas a la semana. Julia, ¡no es verdad! Trabajo 45 horas a la semana y me
gusta mucho regresar a casa y pasar tiempo contigo y con nuestros niños después
de un día duro en la empresa.
J: Pero cuando regresas...
M: No, ¡espera! Tengo que añadir una
cosa: A mí me gustaría mucho
ayudarte con tareas domésticas. Después del trabajo puedo cocinar, lavar u
ordenar la casa. Pero tú eres una persona de control total y nadie puede
evacuar tus cargos sin tus comentarios negativos.
J: Respecto a eso que acabas de
decir, no tengo que controlarlo todo. ¡Muéstrame que eres capable de
evacuar mis cargos y ganarás mi confianza!
M: Es un círculo vicioso... Me
parece muy mal que siempre te defendas y siempre encuentres una excusa.
¡Estoy harto! ¡Me voy!
J: Ah perfecto, te vas. He oído que
irse es una buena opción para solucionar los problemas en un matrimonio. Claro,
claro, ¡adiós!
M: Me parece que no comprenderás
nada.
Marco se va.
(75 minutos)


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